Sábado 15.


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Los senadores que la noche anterior concurrieron a la junta celebrada en la casa del Sr. don Sebastián Camacho se reunieron a las nueve de la mañana en el local de la Cámara de Diputados, con fin de discutir la situación.

El Sr. Senador Diego Fernández era uno de los más exaltados. —Señores, dijo, no tenemos tiempo para deliberar; hay que obrar inmediatamente. Y el anciano jurisconsulto, que tanto se había distinguido por su maderismo agudo, propuso que los Senadores que concurrieron a la junta anterior fueran al Palacio Nacional y pidieran, en nombre de la Patria, su renuncia a los señores Madero y Pino Suárez.

Aprobada la iniciativa, salieron en comisión los señores Senadores Camacho y Obregón y al llegar a Palacio se les dijo que el Sr Madero no podía recibirle. La comisión pudo, sin embargo, hablar con al Sr. Ernesto Madero, quien les manifestó que no había por de pronto ningún peligro de intervención a pesar de los informes, del señor Lascurain en sentido contrario.

Parece que al grupo gobiernista que en los últimos momentos rodeaba al señor Madero, trabajó sin descanso par nulificar todas las gestiones que se hacían en favor de la paz, inclinando el ánimo del Presidente a continuar la resistencia, sin importarles la tremenda tempestad que en esos momentos se cernía sobre el país.

Entre estos elementos intransigentes se singularizaron según se dice, los Sres. Magaloni y Salvador Gómez, el llamado senador salvaje, quienes aducían que la renuncia de los Sres. Madero y Pino Suarez en vez de conjurar el peligro inminente de la intervención, solo serviría para provocar nuevos levantamientos en los Estados de Nuevo León, Tabasco, Campeche, San Luis Potosí y Yucatán.

Indignados por el desaire los Senadores se retiraron para continuar sus gestiones cerca del Sr. Gral. Huerta en cuyas manos se encontraba en esos momentos solemnes la suerte de la República.

El combate continuó todo el día y parte de la noche sin ventaja aparente para ninguno de los dos bandos. A cada ataque de los federales contestaban los felicistas con una granizada de balas que hacia retroceder a los soldados. La posición parecía inexpugnable y la tenacidad del gobierno solo conseguía aumentar el número de víctimas.

En la noche se pactó una tregua de 24 horas que deberá empezar a las 2 de la mañana; y la población desesperada por tantos días de forzosa reclusión, salió el domingo a recorrer las calles, ansiosa de ver de cerca los estragos causados por la lucha.


La decena Trágica en México, Datos verídicos tomados en el mismo teatro de los sucesos por un escritor metropolitano. Edición de “El Obrero”, León Gto., 1913.

También se puede leer:

Shrapnel.
El horror. Cremación de cuerpos en la vía pública.
La Decena Trágica. Antecedentes. La "H. J,. Gutiérrez" previo a la decena.
La Decena Trágica. Los fotógrafos.
La Decena trágica. La cámara anónima.
La Decena Trágica. La competencia.
La Decena Trágica. Gutiérrez-Retes.
La Decena Trágica. Tarjetas conmemorativas I. Serie editada por la American Book & Printing Co.
Decena Trágica. Daguerre o Escobar.
Decena Trágica. H. J. Gutiérrez. Serie de 63 fotografías.
"H. J. Gutiérrez", la Decena Trágica. Análisis de la serie fotográfica de la "H. J. Gutiérrez".

LOS HECHOS:

Domingo 9
Santiago Tlaltelolco.
Lunes 10
Martes 11
Miércoles 12
Jueves 13
Viernes 14
Sábado 15
Domingo 16
Lunes 17
Martes 18
Miércoles 19
Jueves 20

Domingo 16.


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Una inmensa multitud discurría por la zona inmediata a la Ciudadela. Los soldados ocupaban sus puestos avanzados. Con el arma al brazo, silenciosos, tranquilos, veían desfilar a los curiosos.
—Cerca, separados únicamente por una cuadra, estaban las avanzadas felicistas. Grupos de transeúntes se arremolinaban en torno de los soldados y cadetes, preguntándoles detalles de lo ocurrido en la Ciudadela.
—Un joven aspirante apostado en el crucero de las calles de Balderas y Nuevo México, exageraba sonriendo alegremente: — ¿Tomar la Ciudadela ? Cuando la rana críe pelos. —Tenemos en ella ocho mil hombre .........

Fotografía de autor desconocido, pero podría tratarse de una imagen de Manuel Ramos, calle de Balderas cruce con Nuevo México. Mientras algunos de los paseantes notan la presencia del fotógrafo, y aprovechan para dar su mejor pose, otros continúan en su atento paseo. Unos se detiene ante los muros claveteados de balas, mirando a lo alto, una niña guiada seguramente por su madre mantiene la vista hacia atrás, ¿qué le llama la atención? Un hombre de traje en medio de la concurrencia tomando notas en una libreta...

En algunas partes, sobre el asfalto, en medio de la calle, ardían los cadáveres empapados en petróleo de los que habían sucumbido en la última refriega. Los curiosos se detenían horrorizados, ante estas hogueras humanas con que el Sr. Madero rindió culto en sus últimos días al tremendo Moloch de la legalidad.

Postal anónima, "cuerpo quemado", en el extremo izquierdo en inglés se lee: " burning the dead Mexico". Aunque se menciona al petróleo como materia ignitiva, en muchas de las fotografías relativas a este acontecimiento vemos los rastros de madera, en algunas abundantemente.

Aun no se llegaba a las carnicerías de la Primera Guerra Mundial, y los acontecimientos de la Decena Trágica impactaban profundamente a propios y extraños. En una postal publicada por "W. F. Carnaty Moscow" aparecen los cuerpos siendo quemados en la vía pública, "Cadáveres incinerados en las calles de Balderas" se lee en español, para incrementar el dramatismo se retoca la imagen, agregando el efecto de las llamas. Notemos que es el único texto en español, el nombre del editor aparece en inglés y ruso, el resto de la información de nuevo en ruso y francés, la postal se envió desde Kiev, Rusia a la capital de Francia, París.

Podemos encontrar más material gráfico sobre el tema en la siguiente liga: “El horror…”.


Cerca de las dos de la tarde, y cuando la animación era mayor, empezaron a circular rumores de que se reanudaría la lucha antes de que concluyera el armisticio, y los más prudentes regresaron apresuradamente a sus casas.

Como a las 2 y 20 se dejaron oír algunos disparos y después el siniestro crepitar de una ametralladora. Los rezagados en las inmediaciones de la Ciudadela huyeron a toda carrera.

¿Quién rompió el armisticio?

El Gobierno, para disculparse, hizo publicar en una hoja suelta el siguiente parte escrito por el Capitán Montes:

“Tengo la honra de poner en el superior conocimiento de Ud. que encontrándome en la esquina de las calles de Victoria y Ancha, desempeñando una comisión del Sr. Presidente de la República, cerca del Teniente Coronel Eduardo Ocaranza, vi por indicación del Sargento Jefe de una pieza instalada en la esquina, la maniobra que los soldados rebeldes hacían para instalar una pieza de artillería en la esquina de las calles Balderas y Victoria; así mismo observé que los soldados felicistas dispararon los primeros sobre las fuerzas leales, al estar haciendo la maniobra indicada. Como a la hora que sucede esto, que son la dos y treinta, está vigente el armisticio pactado con dichos rebeldes, procedo a darle este parte, a fin de que llegue a su superior conocimiento.

Hago constar que la pieza a que me refiero fue instalada, por no haber querido las tropas leales violar el armisticio pactado, y, si dichas tropas contestaron el fuego de los rebeldes, fue hasta después que estos mataron a dos artilleros pertenecientes a la pieza que con anterioridad estaba instalada en la esquina de la calle a que me he referido primero.

Tengo el honor, mí General, de hacer a usted presente mi subordinación y respeto.
Libertad y Constitici6n, México 16 de febrero de 1913.

Capitán Federico C. Montes.”

Los felicistas echaron, por su parte, la culpa a las tropas del Gobierno.

Se dijo a este respecto, que los defensores del Sr. Madero trataron de emplazar una batería al abrigo de la avalancha de curiosos que se aglomeraban en las principales líneas de fuego y que a esto se debió que los sublevados no respetaran la tregua.

Según otra versión, un grupo de rurales y otro de felicistas que se hallaban muy cerca, comenzaron a cambiar palabras injuriosas y ya encolerizados echaron mano a sus armas y concluyeron a tiros, sin cuidarse del peligro que pudieran correr los neutrales.
Roto el fuego, continuó sin interrupción hasta la media noche.


Hay inconsistencias en la declaración del Capitán Montes, él menciona que estando en la esquina de Ancha y Victoria, presenció los hechos, junto a una pieza de artillería y su dotación. Desde el día 11 en la zona está actuando una sección de artillería de forma flotante, una sección son 2 cañones, cada uno de forma independiente, uno inició su periplo en la esquina de Anchas y Nuevo México, para luego ser abandonado, recuperado trasladado al jardín Degollado, de nuevo movido a la calle de Revillagigedo, actuando sobre esta a la altura de Juárez y luego en Victoria. Al parecer por la evidencia fotográfica el día 16 de febrero estaba en la esquina de Revillagigedo y Victoria. La panorámica superior armada con escenas extraídas del film “Memorias de un Mexicano” de Toscano, podemos apreciar la calle de Revillagigedo desde Victoria hasta Juárez, con la multitud agrupada en Nuevo México, la secuencia se tomo durante la tarde ente la una y dos P.M. En la fotografía de autor anónimo y publicada por “Bain News Service” tenemos la misma escena pero durante la mañana, entre 11 y 12.


La otra pieza de artillería se colocó inicialmente en la calle de Victoria y Dolores, en diversos movimientos a lo largo de los días se intentó llevarla hasta Balderas, actuando siempre a diferentes alturas de las calles de Victoria. Sí los Felicistas intentaban colocar un cañón en Balderas y Victoria quien la avistaría primero y tendría opción de disparar sería desde aquí; mientras el puesto de Revillagigedo permanece ciego. Al mismo tiempo la evidencia fotográfica indica que la pieza de Revillagigedo permaneció ahí el día 16 hasta pasadas las dos… En una fotografía de Osuna “78. Campamento federal en las calles Anchas”, vemos como la muchedumbre se mantiene agrupada sobre Independencia, y no encontramos artillería, en esa esquina para el día 16 encontramos una ametralladora.

Jesús Monjarás Ruiz, en su trabajo “La Decena Trágica: una versión periodística Alemana”, publica el siguiente dato:

"A las dos de la mañana los rebeldes arrastraron una batería varias calles y la emplazaron en la calle de Independencia. Con ella bombardearon a la batería de los federales colocada cerca de la iglesia de San Diego, junto al edificio del Mexican Herald. La puntería de los rebeldes es sorprendente."

De la edición del medio día del Kölnische Zeitung, n. 173, el 14 de febrero de 1913. Como muchos de los datos periodísticos puede o no ser verdad; inicialmente la avanzada felicista, controla por medio de nidos de ametralladoras Balderas y Morelos, y con su artillería desde Balderas y San Antonio, no hay evidencia fotográfica de cañones a la altura de Independencia, pero para el día 16 hay una nueva trinchera con artillería sobre Balderas pasando Emilio Dondé.

Otro dato importante es como para el día 16, el puesto federal de la rinconada de San Diego ya no existía, los federales no contaban con ningún punto para tiro directo sobre los felicistas. Las crónicas de los días subsiguientes no mencionan artillería en Balderas e Independencia, o Balderas y Victoria, que de haber sido así, hubieran impedido definitivamente los intentos federales por llegar al edificio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, y hubieran ocasionado una masacre al disparar sobre cualquiera de dichas calles, hecho que no ocurrió…



EL SR. GENERAL FELIX DIAZ.

Algunas personas pudieron ver ese día al Sr. Gral. Félix Díaz estaba, tranquilo y confiado en el triunfo. A propósito de unas hojas anónimas que habían circulado la víspera, dictó a uno de sus ayudantes la siguiente protesta:

AL PUEBLO MEXICANO.

Ha llegado a mi conocimiento que han circulado anónimos de procedencia maderista, en que se dice que yo prefiero la intervención extranjera antes que se salve el gobierno maderista.

Soy patriota de convicción y de abolengo, cualidades que no tienen mis cobardes detractores que se ocultan tras el anónimo. El pueblo mexicano, por quien son todo mis esfuerzos, sabe que soy incapaz de anteponer nada a mi patriotismo.

Firmado: Félix Díaz.

Cuartel General del Ejército Revolucionario en la Ciudadela, febrero
16 de 1913."

El Jefe Revolucionario recibió con la misma fecha, por conductos ignorados, los siguientes mensajes:

“Nueva York. 10 de febrero. —Agradezcole contestación. Hoy publico sus telegramas. Trabajo activamente evitar intervención, —Firmado: Heriberto Barrón.”

“Paris, 11 de febrero ,—Prensa francesa reunida simpatiza con su causa. Adelante.”

“Chicago, 13 de febrero. —Ofrézcole tres millones dólares en simpatía causa. Suficiente garantía su actitud ejecutiva. Firmado: William Carper.”

El Sr. Gral. Félix Díaz hizo contestar a este sindicato de banqueros que la revolución contaba con fondos mexicanos y rehusaba, agradeciéndole, el espontaneo ofrecimiento, que su patriotismo le vedaba aceptar.

MENSAJE AMENAZANTE.

El día 14 habían dirigido el Sr. Madero un mensaje suplicatorio al Presidente Taft. A pesar de su enfermizo optimismo llego a temer que el Gobierno americano, en vista de los graves acontecimiento que se desaprobaban en la Capital, pensara en medidas extremas, y pidió algunos días de espera, ofreciendo, como siempre restablecer en breve la paz.

El Presidente Taft contestó el día 16 con el siguiente mensaje, en que al través del suave y cortés lenguaje diplomático se advierte la gravedad de las intenciones que animaban en aquellos días al Gobierno americano.

“Washington, 16 do febrero de 1913.

A su Excelencia Francisco I. Madero, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos — México.

Por el texto del mensaje de su Excelencia que recibí el día 14, se desprende que ha sido mal informado respeto de la política de los Estados Unidos hacia México, la que por dos años ha sido uniforme, así como también respecto a las medidas navales o de cualquiera otra índole que hasta aquí se han tomado, medidas que son de precaución natural, y ya el Embajador me telegrafió que cuando usted fue bastante bondadoso para mostrarle un telegrama a mí dirigido, hizo notar a usted este hecho.

En consecuencia, su Excelencia debe estar advertido de que los informes que se dice han llegado a usted, relativos a que ye se han dado órdenes para desembarcar fuerzas, han sido inexactos. Sin embargo, el Embajador, que está plenamente informado, ha recibido instrucciones para proporcionar a usted los informes que desee.

Juzgo innecesarias nuevas seguridades de amistad a México, después de dos años de paciencia y buena voluntad.

En consideración a la especial amistad y a las relaciones existentes entre ambos países, no puedo llamar lo bastante su atención a su Excelencia sobre la vital importancia del pronto restablecimiento de esa paz real y orden que este gobierno ha esperado ver establecido, ya porque los ciudadanos americanos y sus propiedades tienen que ser protegidos y respetados, cuanto porque esta nación simpatiza profundamente con las aflicciones del pueblo mexicano.

Recíprocamente a la ansiedad manifiesta en el menaje de su Excelencia, creo de mi deber añadir sinceramente y sin reserva, que el curso de los acontecimientos durante los últimos años, y que hoy culmina en una situación muy peligrosa, crean en este país un pesimismo extremo y la convicción de que el deber imperioso de estos momentos está en aliviar pronto la actual situación
William H. Taft.”


La decena Trágica en México, Datos verídicos tomados en el mismo teatro de los sucesos por un escritor metropolitano. Edición de “El Obrero”, León Gto., 1913.

En cursivas notas de A. Guevara.

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Parte detallado de los acontecimientos ocurridos el 16 de febrero, en el Campamento de la Tlaxpana.

Días antes de la fecha señalada, con un sigilo digno de mejor causa, los entonces capitanes 2/os. Juan F. Barrios y Luis G. Estrada, comenzaron a buscar adeptos entre los Oficiales más bisoños, para cometer el delito de deslealtad al Supremo Gobierno, únicamente tres de los veintitantos con que contaba el Cuerpo se unieron a su idea, siendo estos el Teniente Fidel Melgarejo, Subtenientes Juan E. Cortéz y Alberto Negrete, todos jóvenes y faltos de experiencia, lo que ocasionó su yerro; ya convenidos, los hicieron de Jefes del movimiento aprovechando la oportunidad de que el Batallón se encontraba acampado a lo largo de la Calzada de los “Gallos”, partiendo de la Tlaxpana, en cuya entrada se encontraba de guardia en prevención uno de los comprometidos, así como de que el entonces Jefe del expresado, C. General Aureliano Blanquet, dormía en un portal a la izquierda de la Guardia, siendo el sueño de dicho Jefe algo pesado por las muchas fatigas del día anterior y po9r haberse desvelado trabajando hasta la una de la mañana del día de los hechos, por lo que comprendiendo los Oficiales aludidos que era el momento oportuno de abandonar el Campamento, levantaron a la fuerza engañándola con que el C. General en Jefe se encontraba prisionero y querían liberarlo; ante tal aseveración toda la tropa se puso en pié, dispuesta al sacrificio con tal de salvar a su Jefe, al que siempre la condujo a la victoria; recordando muchos de ellos las gloriosas jornadas de Tepeojuma, Matamoros, Izucar, Puebla, Rellano, Avilés, Los Sabinos, Rancho de Monterrey y tantos otros de que volvieron cubiertos de gloria, con esos recuerdos no podían vacilar un solo momento; era necesario volver la libertad a su querido y valiente Jefe, así como castigar a los culpables, por lo que sin decir una palabra, violentamente se formó la tropa, armada y municionada convenientemente, y bajo la órdenes de los mencionados Capitanes desfiló en silencio, atravesando la Colonia de Santa María de la Ribera, siguiendo por las calles de la Colonia, Buenavista y Mina hasta llegar al jardín de San Fernando, en cuyo parque el Capitán Barrios, excitado por el alcohol y creyéndose dueño de la voluntad de la tropa, pronunció discursos subversivos y, en una palabra, puso de manifiesto que no había tal prisión del C. General, sino que por el contrario, se trataba de traicionarlo: descubierto esto por la tropa casi en maza abandonó a sus engañadores y sola, sin un oficial se fue presentando en grupos al Campamento, lanzando vivas a su General y explicando todos de igual manera lo que había sucedido.

Mientras tanto en el Campamento del Capitán de Cuartel, al dar su vuelta en la Calzada, notó la desaparición de la fuerza y dio parte inmediatamente al Jefe del Día y al C. General, quién desde luego se dirigió por la Calzada con su Corneta de ordenes tocando “media vuelta”, lo que dio poco resultados pues solo los que iban hasta atrás se dieron cuenta del toque y regresaron explicando que dudaban si debían marchar, pero cuando se enteraron de que se trataba de salvar a su General, violentamente se alistaron y procuraron incorporarse, siendo esta la causa de que se tardaran y por tanto, de que oyeran el toque. Media hora después empezó a llegar el grueso de la fuerza que abandonó en San Fernando a los instigadores del movimiento, los que solo lograron llevarse, a viva fuerza, cuarenta soldados, debiendo hacer notar que de ellos Domingo ramos, que fue puesto de centinela en la Ciudadela, abandonó el puesto en un momento oportuno y se presentó al Campamento cerca de la seis de la mañana, siendo el último en verificarlo.

Coronel Felipe R. Díaz

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"H. J. Gutiérrez", la Decena Trágica. Análisis de la serie fotográfica de la "H. J. Gutiérrez".

LOS HECHOS:

Domingo 9
Santiago Tlaltelolco.
Lunes 10
Martes 11
Miércoles 12
Jueves 13
Viernes 14
Sábado 15
Domingo 16
Lunes 17
Martes 18
Miércoles 19
Jueves 20



Lunes 17.


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En la mañana circularon versiones diversas acerca de un próximo asalto.

Nada, sin embargo, ocurrió. Las tropas continuaron batiéndose desde sus respectivas posiciones sin avanzar ni retroceder.

RECURSOS DESESPERADOS.

A la caída de la tarde se propaló una versión de suma gravedad.
La Capital iba a entrar en el reinado del terror. Decíase que un Capitán de artillería, disfrazado de paisano, había sido sorprendido rumbo a San Agustín en momentos en que hacia fuego a las fuerzas gobiernistas, y que al ser detenido y registrado se le habían encontrado documentos comprometedores para conocidos personajes a quienes se creía complicados en el movimiento revolucionario, figurando entre ellas los Sres. de la Barra, Alberto García Granados, Querido Moheno, Nemesio García Naranjo, Carlos Pereyra, José María Lozano, Jesús Rábago y Francisco M. de Olaguibel.

La cierto es que el gobierno dictó algunas órdenes de prisión y se efectuaron infinidad de cateos que no dieron ningún resultado, porque parte de los sospechosos se habían incorporado al grupo defensores de la Ciudadela y parte se habían ocultado, previendo que los parciales del Sr. Madero, al verse perdidos, no se detendrían ante ningún atentado.

El Sr. de la Barra se habla refugiado desde la víspera en la Embajada Americana y la noche del 17 al 18 durmió en la Legación Inglesa.

Al obscurecer pasó por la avenida de los Hombres Ilustres, rumbo al Palacio Nacional, la columna del General Blanquet que desde su llegada de Toluca permanecía acampada en Tacuba.

La entrada de esta fuera hizo creer a los que la presenciaron, que en la noche se daría a la Ciudadela un ataque desesperado en que morirían centenares de soldados; pero las horas pasaron en relativa tranquilidad y al amanecer no se notó en la zona de combate nada que indicara la proximidad de un choque sangriento y definitivo.



La decena Trágica en México, Datos verídicos tomados en el mismo teatro de los sucesos por un escritor metropolitano. Edición de “El Obrero”, León Gto., 1913.

Luis G. Palacios 42/o Batallón.

El día 17 el subscrito, penetró en la casa de la “Nueva Era” y practicando horadaciones en las paredes logró llegar hasta la contra esquina de la Asociación.

Ahí con un grupo de 12 hombres hicimos certeros disparos sobre el enemigo; dejé en las ventanas a 9 hombres para que continuaran el fuego, y yo con solo 3 soldados bajé a la calle por una puerta del entresuelo, hice con fuego cruzados, retirarse a los sirvientes de una ametralladora del enemigo, quien la abandonó ya muy comprometido, y entonces, bajo los fuegos de la Asociación me eché sobre la ametralladora y la recogí.

Se capturaron por mi personal, 2 artilleros del enemigo y otro individuo que vestía de paisano, por la tarde nos pasamos a la otra manzana, entre las calles de Victoria y Ayuntamiento, siempre tiroteados por el enemigo y abriendo puertas con barras de hierro, llegamos a la calle de Ayuntamiento y ahí acallado por un momento el fuego que nos hacía el enemigo con una ametralladora, en la boca calle, pasamos a las calles de la otra manzana, entre Ayuntamiento y la Ciudadela; pero entonces el enemigo cambió su ametralladora para el costado opuesto y parapetado en la esquina nos hizo un fuego diagonal muy continuado, desalojándonos y haciéndonos replegar de nuevo a la calle de Victoria. En esta vez, tuvimos un soldado muerto y un herido.



A partir del día 14, los reportes de los movimientos militares y de los daños causados se van haciendo cada vez más parcos, hasta su omisión total. El interés ya no estaba en las balas, sino en la intriga palaciega. Por lo mismo se nos hace más difícil ubicar el material fotográfico sin algún tipo de apoyo. La fotografía inferior publicada por Enrique Krauze en "Madero Vivo" usa el siguiente píe: "Fuerzas maderistas en la esquina de Independencia y calle Ancha, hoy Doctor Vértiz. 17 de febrero. (Fotografía de Casasola. FINAH.)

La prolongación de calle Ancha efectivamente es Vértiz, pero ente Juárez y Arcos de Belem se conoce como Luis Moya. De tratarse efectivamente del día 17, estas tropas se mantuvieron inactivas, 20/o Batallón, los pocos datos con que contamos solo relatan los ataques federales sobre Nuevo México y Balderas. En la panorámica si ponemos atención al lado izquierdo vemos una escena conmovedora, desde una de las ventanas dos mujeres dan de beber a la tropa, es media mañana. Y es la misma escena retratada por Osuna en la postal superior: "25. Dando de beber a los sedientos". En la primera toma recontada no vemos a ningún fotógrafo en el lugar donde Osuna debió estar; podemos suponer que fue Osuna el autor de las dos tomas, subió a un edificio para lograr una panorámica elevada y entonces se da cuenta del detalle de los bebedores, baja rápidamente para no perder la oportunidad y hace la siguiente toma.

"Nº 5. FEDERALES EN LAS CALLES", fotografía publicada por H. J: Gutiérrez, autor: A. Escobar C.
17 de febrero, la actitud de la tropa nos podría indicar que es de mañana, asumiéndolo así estaríamos viendo hacia el oriente, ¿pero en donde?
Al fondo del lado derecho hay otro fotógrafo, con la cabeza sumergida en el visor de su Graflex, no es Casasola, se podría tratar de Antonio Garduño o Eduardo Melhado...

Postal: "Nº 15. DESCANSO.", firmada TM; Tinoco Melhado, colección UACJ. La imagen parece emparentada con la anterior, pero con una vista inversa, aquí se mira al poniente. Tenemos dos pistas, sobre la calle corre el tranvía, y en la visión de TM la calle es cerrada, entonces el tranvía necesita forzosamente dar vuelta. El trazo de las rutas del tranvía tiene muchas vueltas, de ellas pocas son en cerradas...


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LOS HECHOS:

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Diversas versiones se han publicado cerca de los sucesos que se registraron en este día memorable en que naufragó para siempre el nefasto régimen maderista.

En muchas se han adulterado los hechos; en otras se han inventado detalles que no ocurrieron.

En la imposibilidad de comprobar por ahora los distintos relatos que se han escrito sobre la espantosa tragedia en que estuvimos a punto de perder hasta la nacionalidad, nos concretamos a reproducir el siguiente, por estar más de acuerdo con los datos que personalmente hemos podido recoger en el mismo teatro de los sucesos.

QUE SE ACABE EL EJERCITO PERO QUE SE TOME LA CIUDADELA.

No era posible tomar la Ciudadela de un momento a otro como lo querían el ex-Presidente Madero y su hermano el jefe de "La Porra," Gustavo, quienes daban muestras de impaciencia llamando a toda hora al General Huerta para darle órdenes, pues según ellos no podía tardarse por un día más el asalto, y costara lo que costara, debía estar la Ciudadela en posesión del Gobierno, cuando más tarde el martes.

El General Huerta llamó al General Aureliano Blanquet la noche del lunes y le dijo que había que buscar la manera de evitar la efusión de sangre, porque tanto don Francisco I. Madero, como su hermano don Gustavo y Pino Suarez, pretendían que aunque se acabara el Ejército había que dar el asalto al día siguiente.

Después de estar deliberando por espacio de varias horas, encerrados en la Comandancia Militar con el Coronel Jefe del Estado Mayor García Hidalgo y el Cor. Rubio Navarrete, se llegó al acuerdo de que debía exigirse la renuncia al señor Madero en vista de sus numerosos desaciertos para gobernar y al ningún patriotismo.

La misma noche del martes se cambiaron la guardias de Palacio, quedando los gendarmes montados en el interior y apostados en lea tres puertas y en los patios, los soldados del 29 Batallón de Infantería que es a las órdenes del General Blanquet.

El martes y como de costumbre, al amanecer, mandó llamar el ex Presidente Madero, con su ayudante el Capitán Federico Montes, al General Huerta.

La orden que recibió el viejo soldado fue seca y terrible: “Esta noche aunque sólo quede un soldado, dará usted el asalto a la Ciudadela; espero que me comunicará usted a cualquiera hora de la noche que han acabado con el Ejército, pero que está el Gobierno en posesión de la Ciudadela.”

—Muy bien, replicó el General Huerta, y se retiró.

La mañana del martes, con el mayor sigilo se estuvieron llamando a Palacio varios de los Generales que estaban encargados de la diversas columnas de ataque a la Ciudadela, con excepción de los Generales Delgado, Ángeles y Sanginés. Todos estuvieron de acuerdo en exigirle la renuncia a Madero y su Gabinete, dando su palabra de honor de que no externarían una sola palabra de aquel acuerdo pare evitar que escapasen algunos de los Ministros, y principalmente el jefe de la Porra, Gustavo Madero.

A las dos de la tarde en punto, se ordenó que todas las casas que rodean Palacio fueran cerradas, así como las ventanas. El jefe del Estado Mayor del Gral. Huerta se acercó a los destacamentos que cuidaban de las esquinas cercanas a ese edificio, disponiendo que no recibieran más órdenes que las que les comunicaran directamente los Generales Huerta y Blanquet, desobedeciendo aquellas que vinieran por conducto de los ayudantes del Presidente de la República o sus Ministros, inclusive el de Guerra y Marina.

Comunicadas las órdenes de referencia, regresó el Coronel García Hidalgo a Palacio, diciendo que había cumplido la comisión, así como que los soldados que estaban apostados en San Francisco, hicieron prisioneros a los señores Gustavo A. Madero, Gral. José Delgado y Gral. Agustín Sanginés, que estaban en alegre bacanal en la cantina denominada “Garnbrinus.”

El Gral. Blanquet mandó entonces formar su cuerpo en línea desplegada a lo largo del extenso portalón que conduce a la puerta del centro del patio de honor y dio órdenes a su segundo al Teniente Coronel Teodoro Jiménez Riveroll, del 29o Batallón, y al Mayor Izquierdo, del propio cuerpo, para que con un grupo de oficiales subieran a los salones de la Presidencia y le llevaran un recado al Sr. Madero para que renunciara inmediatamente el alto cargo que le había conferido el pueblo, en vista de su torpeza para gobernar.

Subieron los Jefes antedichos, y al llegar frente a Madero le dijeron que iban a nombre del Ejército a exigirle su renuncia y la de todos sus Ministros.

Escuchar esto y sacar la pistola don Francisco I. Madero fue todo uno. Apenas pudo decir: "Udes. son unos traidores" y disparó sobre el Teniente Coronel Jiménez Riveroll, mientras que el (bravi) Gustavo Garmendia sacaba su pistola y disparaba sobre su superior el Mayor Izquierdo, dejándolo muerto.

Hay quien diga que el Comodoro Malpica fue quien disparó sobre el Mayor Izquierdo, pero todo mundo señala al esbirro Garmendia; que al ver su obra, huyó violentamente por la Secretaría de Guerra y Marina, aprovechando los momentos de confusión que se sucedieron a raíz de la tragedia en los salones de la Presidencia.

El grupo de oficiales que acompañaba a los dos jefes muertos, ante la acometida violenta del ex Primer Magistrado se quedaron perplejos y como el mismo Madero, empuñando aún la pistola homicida, tomara el elevador para bajar al patio de honor, no les diera tiempo para nada, se quedaron arriba rodeando a los ex-Ministros y ex-Vice Presidente Pino Suárez.

Sin sombrero, con los pocos pelos que tiene, erizados, Madero bajó por el elevador, y al ver formado al 29o Batallón y frente a éste al Gral. Huerta con el Gral. Blanquet y demás jefes y ayudantes, gritó a los soldados:

—“Yo soy el Presidente do la República."
—Lo era Ud. hasta hace unos momentos, contestó el Gral. Huerta, adelantándose al ex-Presidente.

Mas como los soldados que estaban cerca a Madero denotaban impaciencia por hacer una descarga cerrada, el Gral. Blanquet les habló y con su mano retiró los cañones de los Mauseers del pecho del ex-Presidente.

Madero, ya desarmado, le preguntó al Gral. Huerta, con insolencia, el por qué de aquella actitud, a lo que contestó el Comandante Militar, lo siguiente:

—"La Nación y el Ejército están cansados ya de sus desaciertos en el gobierno; Ud. ha creído que el Ejército está en el deber de defender, no los grandes intereses nacionales, sino los intereses particulares de la familia Madero. Ud. me dijo hoy por las mañana, que aun cuando se acabara hasta el último soldado, había que tomar la Ciudadela hoy, lo que prueba qua a Ud. y los suyos no les importa nada la sangre que está derramándose y que ven con sumo desdén al Ejército que tanto ha sufrido y que tantas muestras de abnegación ha dado."

—Pero esto es una traición, interrumpió el ex-Presidente

—Queda Ud. prisionero, —contestó el Gral. Blanquet secamente, lo mismo que todos los que fueron sus Ministros.

Acto contínuo, se desprendió una escolta y el "hombre pequeño con grandeza de alma," como le llamaran los hermanos de Blas Urrea, el de la eterna sonrisa, fue conducido en calidad de rigurosamente incomunicado a la Guardia de la Puerta de Honor, donde pronunciaba palabra ininteligibles.

Bajaron en ese instante los oficiales que habían acompañado al Teniente Coronel Jiménez Riveroll y al Mayor Izquierdo y acercándose al General Blanquet, le dijeren en alta voz que sus superiores acababan de ser asesinados en los salones de la Presidencia.
Oír esto los soldados y pretender vengar la muerte de sus jefes fue cosa del memento.

Los oficiales se interpusieron y salvaren de una muerte segura al ex mandatario y sus Ministros que en esos momentos bajaban en Calidad de presos, de los salones de la Presidencia, con excepción del ex Ministro de Hacienda y del de Comunicaciones, Ernesto Madero y Jaime Gurza, respectivamente, que lograron escapar aprovechándose de la escena que se desarrollaba en el patio, en el que fueron protagonistas los Sres. Madero, Huerta y Blanquet.

Eran las siete y media cuando el ex ministro de Gobernación pidió hablar con el Gral. Huerta, quien accedió a ello, ordenando que fuera sacado de la Comandancia Militar el Lic. Hernández y llevado a su presencia.

El ex Ministro de Gobernación, envuelto en una esclavina obscura a rayas, y en tono suplicante, le dijo al General Huerta que lo dejara en libertad bajo su palabra de honor, lo mismo que a sus compañeros los demás ex-Ministros.

EL General Huerta, que se paseaba en el cuerpo de guardia de la Puerta de Honor, mientras presentaba armas la numerosa escolta que allí se encontraba, accedió a la súplica del Lic. Hernández, ordenando que fueran puestos en libertad todos los ex Ministros, con excepción del Lic. José María Pino Suarez, que afortunadamente no pudo huir esperando seguramente al ex-Presidente.

Cuando las campanas fueron echadas a vuelo en señal de regocijo por la terminación de las hostilidades, el Gral. Ángeles, no obstante que se le ordenó que suspendiera sus fuegos, continuaba como el primer día el ataque, por lo que fue mandado llamar con un ayudante del Cuartel General, recogiéndosele su espada.

Aun eran las cuatro de la mañana y en algunas avanzadas del Gral. Ángeles no se conocía la orden de suspensión de las hostilidades y es por eso por lo que se escucharon algunos cañonazos y hubo fuerte tiroteo.

Ángeles entregó la espada y quedó arrestado hasta nueva orden.



La decena Trágica en México, Datos verídicos tomados en el mismo teatro de los sucesos por un escritor metropolitano. Edición de “El Obrero”, León Gto., 1913.

Una vez conocido el arresto de Francisco I Madero y demás personas allegas a él, el pueblo tomó diversas actitudes. Una parte y cuantiosa se reunió frente a Palacio Nacional.

Postal anónima de la colección de la UACJ: "EL PUEBLO FRENTE A PALACIO AL SABER LA PRISION DE MADERO. 2."

Otra, azuzada por el momento, gentuza de la que siempre esta dispuesta a los desmanes cuando se ven solapados por la impunidad, se dedican al vandalismo. Cerca de las 7. 30 de la tarde arde el edificio que albergara al periódico Nueva Era. Al principio solo se contentaban con gritas mueras a sus editores, y lanzar piedras a las ventanas, y luego cundió la idea de prenderle fuego, se reunió petróleo para la fechoría, pero en un almacén contiguo se halló un depósito del mismo. Por lo cual el incendio fue controlado por los bomberos hasta la mañana siguiente.


Fotografías de la mañana del 19 de febrero de 1913, los bomberos recogen sus herramientas después de trabajar toda la noche, una bomba hidráulica conectada a su manguera, a media calle sobre Balderas. Superior, fotografía atribuida a Agustín V. Casasola. Inferior, fotografía de Antonio Garduño.


También se puede leer:

Shrapnel.
El horror. Cremación de cuerpos en la vía pública.
La Decena Trágica. Antecedentes. La "H. J,. Gutiérrez" previo a la decena.
La Decena Trágica. Los fotógrafos.
La Decena trágica. La cámara anónima.
La Decena Trágica. La competencia.
La Decena Trágica. Gutiérrez-Retes.
La Decena Trágica. Tarjetas conmemorativas I. Serie editada por la American Book & Printing Co.
Decena Trágica. Daguerre o Escobar.
Decena Trágica. H. J. Gutiérrez. Serie de 63 fotografías.
"H. J. Gutiérrez", la Decena Trágica. Análisis de la serie fotográfica de la "H. J. Gutiérrez".

LOS HECHOS:

Domingo 9
Santiago Tlaltelolco.
Lunes 10
Martes 11
Miércoles 12
Jueves 13
Viernes 14
Sábado 15
Domingo 16
Lunes 17
Martes 18
Miércoles 19
Jueves 20

Miércoles 19.


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Los periódicos saludan a Victoriano Huerta.

En la intendencia de Palacio Nacional están prisioneros Francisco I. Madero, José Pino Suárez y el general Felipe Ángeles. Los tres discuten que hacer.

El presidente Madero, pensando en las muchas penalidades que ha sobrellevado su familia, decide renunciar. A la una de la tarde está redactanda la renuncia. A las dos, el ambajador de Cuba se compromete a llevar a Madero a Veracruz, donde embarcaría hacia el exilio.

El embajador cubano, Manuel Márquez Sterling, visita a Madero en la Intendencia.

Una duda consume a Huerta, y se la comunica al embajador Wilson: ¿Qué hacer con Madero? ¿Enviarlo al manicomio o al exilio?

Recae en Pedro Lascuráin el cargo de presidente interino, luego que la Cámara de Diputados admitió por mayoría, ante el valiente voto contrario de cinco diputados, las renuncias de Madero y Pino Suárez. De inmediato Lascuráin dimite, habiendo antes nombrado a Victoriano Huerta secretario de Gobernación: su único acto de gobierno.

La suerte de los prisioneros cambia: Huerta decide que el destino de Madero y Pino Suárez no será el exilio, ni el manicomio, sino la muerte.

En Saltillo, Venustiano Carranza desconoce a Victoriano Huerta.


Madero Vivo. Enrique Krauze, editorial Clío, México 1993.



Fotografía de Aurelio Escobar Castellanos, publicada por H. J. Gutiérrez, en ella se lee: "Nº 7. CAÑONES FRENTE AL ZOCALO". Un anónimo soldado no puede ocultar su sonrisa, la lucha ha terminado, y se espera el destino del todavía Presidente Madero, es media mañana, la amenazante presencia de los cañones mantiene a alejados a los curiosos, para más seguridad reatas enlazadas entre ellos impiden el paso. El pueblo expectante espera a los pies del edifico de La Colmena. Postal cortesía de C. Villasana.

Un fotógrafo desconocido al rededor del medio día se acerca a Palacio Nacional, se rumara Madero va a renunciar, camina entre los curiosos a la sombra de La Colmena, unos pasos más se detiene, clik... Imagen publicada por Bain News Service.

Se han calmado un poco los ánimos, con precaución pequeños grupos de capitalinos desfilan frente a Palacio Nacional, cabizbajos, toman uno instante para poner más atención a las batería de artillería, sus servidores se han sentado para descansar, mientras unos Rurales toman sus lugares en la guardia. Imagen publicada por Casasola en " Historia Gráfica de la Revolución Mexicana", autor anónimo, en la parte inferior derecha se nota claramente como la firma fue borrada.

Mientras la muchedumbre expectante se reunía frente a La Colmena, la mañana del 19, en el otro extremo de la plaza de armas, rumbo a Empedradillo se agrupa más de un centenar de Rurales con sus caballos. Arriba postal de la colección de la UACJ, publicada por H. J. Gutiérrez: "Nº3. FUERZAS RURALES EN EL ZOCALO"; abajo, imagen publicada por Casasola en " Historia Gráfica de la Revolución Mexicana", y originalmente registrada por H. J. Gutiérrez: "Nº5. RURALES EN EL ZOCALO", ambas de la autoría de Aurelio Escobar Castellanos.


A lo largo del día 19 y la mañana del 20, se realizan trabajos para la limpieza de la avenida Balderas, y se inicia la reconstrucción de la ciudad, trabajos esenciales de consolidación, restitución del alumbrado, energía eléctrica, teléfonos y tranvías...


En las bocacalles de Balderas y Nuevo México, así como en la de Victoria, el daño es conciderable, siendo las dos rutas principales de los ataques federales. La fotografía superior publicada por Mexico View Co., que podría ser una imágen de M. Ramos, muestra la acera poniente de Balderas desde Nuevo México hasta Juárez.

Postal de publicación anónima, cronológicamente anterior, aunque con probabilidad del mismo día, nos muestra la esquina de Nuevo México y Balderas al momento de la llegada de los trabajadores; se puede pensar que es un poco repetitivo, pero nos da pie a otro comentario, a su reverso se lee:

"April 23, 1914
This is a building that was filled with hole. Our machine guns done all this. This building has over a 1000 hole in it.
Ernest J, Trinkle
U.S.S. Chester, Veracruz Mexico"

Alguien engaño a nuestro querido Yankee...
La imagen original corresponde a Manuel Ramos

Cruzando la calle, caminamos uno pasos hacía la avenida Juárez, vemos el edificio de la "Compañía manufacturera de trajes sobre medida S. A.", fotografía de Aurelio Escobar Castellanos: " nº 60 CASA DESTRUIDA EN BALDERAS", su fachada tiene daños básicamente de fusil aunque en mucha menor cantidad; le sigue un pequeña construcción y luego...

La calle de Independencia; esta termina en Balderas, siendo una cerrada hacia el poniente. La construcción inmediata a la bocacalle es un Templo de culto Protestante, al parecer no recibió ningún daño, lo mismo la siguiente edificación, aunque los postes del alumbrado fueron hechos trizas. Postal anónima, mandada a los Estados Unidos por el mismo "Ernest", marino del U.S.S. Chester, al reverso leemos:

"This picture show a Little of the damages."

Siguiendo a la edificación con el anuncio de "Carroc", se encuentra el predio nº 37, severamente dañado por la artillería, otra construcción y finalmente en la esquina el edificio Goodyear". A partir de este punto solo verificamos daños por artillería, fotografía anónima. Abajo postal de Aurelio Escobar C., edificio "Goodyear".

Le hemos dedicado atención a este trayecto de avenida Balderas, para constatar la ausencia de indicios que una pieza de artillería fuera arrastrada hasta Independencia, o de algún ataque para desmontarla. Podemos anotar la buena puntería para atinarle a los postes reiteradamente, o lo intenso del bombardeo para lograrlo de manera fortuita.

No es fácil atinarle a un poste de menos de 20 cm. de diámetro con un cañón de 75 mm. a 500 metros de distancia y le atinaron a la mayoría...



Jueves 20.


Publicado por Arturo Guevara Escobar

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La familia de Madero, infructuosamente, envía un mensaje al presidente Taft. Este ordena a Wilson intervenir para salvar a Madero. La esposa y la madre de madero visitan al embajador, quien las desprecia. Les dice que la culpa la tuvo Madero porque "nunca quiso consultarme".

Madero Vivo. Enrique Krauze, editorial Clío, México 1993.

Tras haberse hecho con el gobierno Victoriano Huerta forma su gabinete, tomado posesión de sus cargos.

Fotografía de Manuel Ramos, el Presidente Victoriano Huerta y su gabinete tras la ceremonia de toma de sus cargos. Colección Getty.


Postal firmada por "Hoyas Foto", fotógrafo del cual no se sabe nada más, muestra la glorieta del Reloj Chino, y bien podría tratarse del momento que a continuación se relata. Después del incendio del edificio de "Nueva Era",la noche del 18 y 19, elementos de caballería rondan la ciudad para mantener el orden.


"A las 4 de la tarde, el "desfile de la victoria" sale de la Ciudadela por la calle Balderas hasta avenida Juárez. Félix Díaz a caballo y vestido de azul, con Mondragón, el general Velázquez y los aspirantes montados en los caballos que les han robado a los guardias presidenciales; automóviles con civiles que combatieron, gritos y palmadas. Una muchedumbre se congrega para vitorearlo en la calle Bucareli. No hay duda de que el golpe es my popular entre amplios sectores de la ciudadanía conservadora de la ciudad de México, que no son pocos. En Palacio Nacional los recibe Huerta con un discursito dirigido a Félix: "Querido hermano, Dios quiera que tengamos la fortuna de que jamás vuelvan a registrarse sucesos sangrientos"..."

Temporada de zopilotes, una historia narrativa de la Decena Trágica. Paco Ignacio Taibo II, editorial Planeta 2009.

Fotografía de Antonio Garduño. El contingente para el desfile se congrega en el jardín Morelos, de ahí salen por Balderas, la imagen a la altura de la calle de San Antonio, muestra un conglomerado de Rurales, Aspirantes, Civiles, Oficiales Federales y los conjurados, al extremo izquierdo Mondragón y al centro F. Díaz.

Fotografía de Agustín V. Casasola. El desfile siguió por Balderas hasta avenida Juárez, para continuar por dicha avenida y su prolongación, San Francisco.

San Francisco finalmente desemboca en el Zócalo. El montaje los hicimos con dos impresiones de la misma imagen, la primera postal de la colección de la UACJ, y la segunda una fotografía 5x7; es importante aclarar el formato pues el resultado nos indica que el original fue un negativo 8x10. Vista de de la plaza desde Palacio Nacional, mirando hacia el edificio de La Colmena. El rótulo dice: "DESFILE TRIUNFAL DE LAS FUERZAS FELICISTAS. MEXICO FEBRERO 20 DE 1913 H. J. GUTIERREZ FOTO"; imagen realizada por Aurelio Escobar Castellanos.


También se puede leer:

Shrapnel.
El horror. Cremación de cuerpos en la vía pública.
La Decena Trágica. Antecedentes. La "H. J,. Gutiérrez" previo a la decena.
La Decena Trágica. Los fotógrafos.
La Decena trágica. La cámara anónima.
La Decena Trágica. La competencia.
La Decena Trágica. Gutiérrez-Retes.
La Decena Trágica. Tarjetas conmemorativas I. Serie editada por la American Book & Printing Co.
Decena Trágica. Daguerre o Escobar.
Decena Trágica. H. J. Gutiérrez. Serie de 63 fotografías.
"H. J. Gutiérrez", la Decena Trágica. Análisis de la serie fotográfica de la "H. J. Gutiérrez".

LOS HECHOS:

Domingo 9
Santiago Tlaltelolco.
Lunes 10
Martes 11
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Jueves 20

Falsificaciones y el delito de fraude.


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En la actualidad estamos muy acostumbrados al término de “piratería” para nombrar casi cualquier cosa relacionada con el comercio ilegal de bienes ilegales. Si bien piratería es algo diferente, según el diccionario de la Real Academia de la lengua:

piratería.
(De piratear).
1. f. Ejercicio de pirata.
2. f. Robo o presa que hace el pirata.
3. f. Robo o destrucción de los bienes de alguien.

Decimos que hay libros piratas, cd, dvd, medicinas o ropa pirata. Entonces un artículo pirata por definición debería ser un artículo robado. A veces sí, pero la mayor parte de las veces nos referimos a artículos falsificados…

Como eran las cosas hace 100 años, en el México Porfiriano, existían los delitos de falsificación, cuáles y como se tipificaban.

La falsificación respecto a la propiedad literaria o artística, consiste principalmente en la reproducción fraudulenta, total o parcial, de escritos, composiciones musicales, dibujos, pinturas, esculturas, fotografías, o cualquiera otra producción grabada o impresa, con perjuicio de los autores o sus cesionarios.

Una de las imágenes más controvertidas por su autoría, durante la Revolución Mexicana es la que presentamos, además de haberse convertido en un icono de Emiliano Zapata. Su controversia radica en los varios individuos acreditados como posibles autores; en un tiempo fue Agustín V. Casasola, luego Hugo Brehme, se ha hablado de un autor norteamericano, y otro mexicano… La primera imagen de la izquierda es una postal vintage, donde se lee en inglés: patent applicant, pero desconocemos quien demanda el derecho de propiedad. La imagen central en la actualidad se encuentra registrada y protegida en sus derechos por Bettmann/CORBIS; en la página Web de Corbis Images*, se lee: Undated photograph; seguramente los señores de Corbis no se han enterado que es una imagen de dominio público, a pesar de los cambios que le realizaron en un proceso de limpieza y restauración, a mi juicio mal realizado. La tercer y última imagen la registró en los Estados Unidos la agencia fotográfica GG Bain, en la actualidad en las colecciones de la Biblioteca del Congreso. Claramente se ve como es una copia, en otras palabras falsificación.

En el Código Civil de 1884, no se encuentra el delito por tal nombre específico, pero el art. 1233 declara: que el falsificador debe castigarse en los términos que establece el código penal por el delito de fraude. Este derecho implica el de perseguir los atentados que se cometan contra el goce exclusivo del autor, por los medios eficaces que las leyes establecen. La violación del derecho de propiedad de las obras artísticas o literarias se designa con el nombre de falsificación.

Según los artículos 1201 y 1206, hay falsificación cuando falta el consentimiento del legítimo propietario para:

Publicar obras originales.
Publicar y reproducir por igual o distinto procedimiento al empleado en el original.
Cuando se hace competencia en la explotación mercantil de la obra protegida.

Lo que no está sancionado es la reproducción del mismo pensamiento, sino la copia servil del modo de expresión de ese pensamiento, que coloca al lado del original otra idéntica. Por lo cual sí dos creadores toman como inspiración el mismo sujeto, no hay falsificación.

El falsificador emplea un arte análogo a la obra original, cuyos efectos son los mismos, porque entre ambas existe rivalidad, que necesariamente perjudica el ejercicio del derecho de propiedad.
Por ejemplo, la reproducción de un dibujo por medio del grabado, litografía, fotografía, etc.

En portadas de libros, en discos, para vender pistolas, bordados y en placas metálicas; por fortuna para todos ellos la imagen original es de dominio público en la actualidad…

El Código Civil mexicano de 1884 a diferencia de otros códigos extranjeros, castiga como falsificación el simple hecho de omitir el nombre del autor o traductor, de la obra publicada.

Es punible cambiar el título de la obra y suprimir y variar cualquiera parte de ella. Pues el título de una obra es la síntesis de la misma. Excepción hecha cuando el titular del derecho lo establece para efectos de publicidad; y como el mismo Código homologa los derechos de propiedad Artística fotográfica con los de la Literaria, esto es válido para la propiedad fotográfica.

Es falsificación el comercio de obras falsificadas, ya en la República. Ya en cualquier otra parte. Es suficiente la exposición o almacenamiento de las falsificaciones junto a material licito, para asumir la intención de venta de la falsificación.

Finalmente es falsificación, cualquier publicación o reproducción no comprendida en las excepciones del art. 1206 del Código Civil de 1884.

No es falsificación, la citación literal o la inserción de trozos o pasajes de obras publicadas. Siempre y cuando se exprese la obra de donde se tomó, y que la reproducción no sea excesiva a juicio de peritos, para ser lesiva.

No es falsificación la reproducción de obras de autor muerto y sin herederos ni cesionarios y de las que no hayan asegurado su propiedad conforme a la ley.

Es interesante notar que según el Código civil, el artista que emprenda la falsificación por mandato de otro, no incurre en el delito.

Para la existencia de la falsificación no es absolutamente necesario que la identidad sea completa, sin diferencia alguna, sino que haya semejanza que sea posible confundirlas, que exista la intención dolosa o fraudulenta del agente, y el perjuicio actual o futuro al autor. Diferenciándose de la imitación, y el plagio.


La imitación no está sancionada de ninguna manera, pues es el mecanismo para el estudio y perfeccionamiento de las Artes. Es curioso como todo mundo defiende sus derechos, pero no respetan los del creador original; se vende fotografía… Emiliano Zapata, bajo el registro “DEA/ G. DAGLI ORTI/ De Agostine/ Getty Images”, dando el crédito “pintura de Diego Rivera”, mínimo se requería decir: basada en una imagen del dominio público, o sí algún día se conoce el autor, basada en una imagen de…

El plagio consiste en la acción de publicar, como propios, trabajos ajenos o fracciones de ellos; y no constituye el delito de falsificación. No es la reproducción fiel de la obra ajena, sino que reviste diversas formas para ocultarse, y consiste también en la copia de partes con la intención de atribuirse el mérito; pero sin intención de perjudicar de ninguna manera al autor a quien copia.

Por este motivo se ha sostenido por mucho tiempo que el plagio no merece otra pena que el desprecio y el ridículo, siempre y cuando el plagio no llegue a convertirse en falsificación, dañando los intereses pecuniarios de autor, elemento que toma en cuenta la Ley, y no el daño a la reputación.

A partir del 20 de noviembre de 1910, México sufrirá un paulatino desmoronamiento en sus instituciones, con la pérdida de valores morales, y de un eficaz mecanismo de salvaguarda, muchas veces la Ley se convertirá en artículo muerto, hasta el acto fundacional de una nueva nación con una nueva constitución en 1917.

Este periodo conocido como Revolución Mexicana, dio la oportunidad de actuar en todos los ámbitos sociales fuera de la Ley. En particular en el tema que nos interesa, los fotógrafos de la revolución, es obvio que los lineamientos y protección sobre la Propiedad Artística Literaria se violaron repetidas veces, hay casos donde no podemos aportar datos para determinar la existencia o no de consentimientos legales, en otros podemos inferirlos, y en muchos otros hay muestras del delito.

La historia no queda ahí, pues de forma rutinaria hasta la fecha se siguen violando los derechos de los creadores fotográficos.

Todas las imágenes comprendidas entre 1884 y 1917, de cualquier autor, pasaron a ser del dominio público en 1927, perdiendo vigencia la protección del Código Civil en la materia de Propiedad Artística Literaria, pero el código solo protege los derechos que reditúan en un beneficio pecuniario, y aunque se mencionan términos como: reputación, honra o prestigio, el código no se encarga de normar lo que en la actualidad se conoce como Derecho Moral.

Las imágenes registradas entre 1917 y 1928, dependiendo de cuando murieron sus autores, en su mayoría estarían vencidas, pues se determinan los derechos a partir de la muerte del autor y por veinte años más. Las fotografías de H. J. Gutiérrez del periodo pasaron al dominio público en 1953, las de Aurelio Escobar Castellanos en 1984, las de Agustín V. Casasola en 1958, las de Manuel Ramos en 1975 mismo año que las de Hugo Brehme, etc.

Las registradas entre 1928 y 1946, vencieron antes pues se estableció un límite de 30 años en los derechos patrimoniales, entonces vencieron en 1976.



La LEY FEDERAL DEL DERECHO DE AUTOR, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de diciembre de 1996, vigente, con la última reforma del 23/07/2003, es la Ley normativa en la materia en México. Donde el derecho Patrimonial es equiparable a la Propiedad Artística literaria de 1884, pero a diferencia de esta, la Ley actual concede protección a los derechos Morales. Inclusive a las del dominio público, y en el caso de ser obras del patrimonio cultural de México, el Estado se abroga el derecho para defenderlas en la ausencia de los legítimos propietarios. Es indudable que de Facto, la imagen fotográfica que nos ha ocupado como ejemplo, es patrimonio cultural de México.

Artículo 18.- El autor es el único, primigenio y perpetuo titular de los derechos morales sobre las
obras de su creación.
Artículo 19.- El derecho moral se considera unido al autor y es inalienable, imprescriptible, irrenunciable e inembargable.
Artículo 20.- Corresponde el ejercicio del derecho moral, al propio creador de la obra y a sus herederos. En ausencia de éstos, o bien en caso de obras del dominio público, anónimas o de las protegidas por el Título VII de la presente Ley, el Estado los ejercerá conforme al artículo siguiente, siempre y cuando se trate de obras de interés para el patrimonio cultural nacional.

De acuerdo a esto, si bien todas la imágenes creadas entre 1884 y 1928 ya pasaron al dominio público, la Ley actual protege a sus creadores en su Derecho Moral; de qué forma los protege:

Artículo 21.- Los titulares de los derechos morales podrán en todo tiempo:
I. Determinar si su obra ha de ser divulgada y en qué forma, o la de mantenerla inédita;
II. Exigir el reconocimiento de su calidad de autor respecto de la obra por él creada y la de disponer que su divulgación se efectúe como obra anónima o seudónima;
III. Exigir respeto a la obra, oponiéndose a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de ella, así como a toda acción o atentado a la misma que cause demérito de ella o perjuicio a la reputación de su autor;
IV. Modificar su obra;
V. Retirar su obra del comercio, y
VI. Oponerse a que se le atribuya al autor una obra que no es de su creación. Cualquier persona a quien se pretenda atribuir una obra que no sea de su creación podrá ejercer la facultad a que se refiere esta fracción.
Los herederos sólo podrán ejercer las facultades establecidas en las fracciones I, II, III y VI del presente artículo y el Estado, en su caso, sólo podrá hacerlo respecto de las establecidas en las fracciones III y VI del presente artículo.

Por lo tanto le corresponde al Estado Mexicano, velara por el respeto de la obra, oponiéndose a cualquier deformación, mutilación, u otra modificación, acción o atentado que cause demérito o perjuicio a la reputación de su autor.

La última ilustración corresponde a un collage realizado por Alison Zapata en el 2006, donde detenta los derechos de reproducción ©, artista nacida en Pittsburgh, PA. ¿Nos preguntamos, Diego Rivera sin dudas es un artista que de ninguna manera demerita el trabajo del autor primigenio, pero hasta donde existe libertad para el uso, al parecer indiscriminado del patrimonio cultural de México? Por lo menos en México, actualmente la Ley Federal Del Derecho de Autor hace una clara diferencia entre obra original, y derivada…




Para nuestra reflexión consultamos los Estudios Sobre el Código Civil de Manuel Mateos Alarcón, Tomo II, 1891; y la Ley Federal de Derecho de Autor vigente en México.

Propiedad Artística y Literaria.


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La historia de los derechos de autor es larga, probablemente nos tengamos que remontar al momento que el Hombre se da cuenta de su individualidad y del valor particular de ciertas aptitudes manuales intelectuales sobre las de la mayoría, y busca una justa retribución por ello.

En una época más reciente, el México de la primera década del siglo XX, se notar la poca demanda que se hacía de los registros de la propiedad Artística y Literaria. Los editores y escritores eran los más interesados, los traductores, en especial de novelas, los impresores de partituras musicales, y las industrias en busca de protección de sus diseños gráficos, logotipos y publicidad, y en un número muy reducidos fotógrafos.

Para hablar de propiedad artística en este ámbito, nos debemos remitir a los lineamientos que le dan forma, el Código Civil Federal de 1870, modificado en 1884 y con vigencia hasta el año de 1917.


Para nuestra reflexión usamos como base el texto Estudios Sobre el Código Civil de Manuel Mateos Alarcón.

En el Código Civil se equipara la propiedad y derechos sobre las fotografías y del material realizado a partir de ellas a la propiedad literaria. Por su similitud de crear un original y su posible reproducción por diferentes procesos mecánicos. Por lo cual ante la ley, la propiedad fotográfica es igual a la de las obras literarias.

En la redacción de las declaraciones de propiedad, de los creadores fotográficos leemos:

“… a fin de que otras personas no puedan reproducirlas, para cuyo fin, se reserva los derechos que le concede los artículos 1132, 1138, 1196 y demás relativos del Código Civil…”

Estos artículos del Código qué nos quieren decir.

Artículo 1132

“Los habitantes de la República tienen derecho exclusivo de publicar y reproducir, cuantas veces lo crean conveniente, el todo o parte de sus obras originales, por copias manuscritas, por imprenta, la litografía o cualquier otro medio.”

El artículo 1138, declara que el autor disfruta el derecho de propiedad literaria durante su vida, y que por su muerte pasa a sus herederos conforma a las leyes. El artículo siguiente del Código a saber 1139 dice: el autor y sus herederos pueden enajenar esta propiedad como cualquier otra cosa; y el cesionario adquiere los derechos del autor, según las condiciones del contrato.

Para adquirir la propiedad y derechos con protección de la ley, el creador, traductor o editor, según el caso, deben presentarse en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, y cumplir con los requisitos del artículo 1248, 1234, y 1236.


El requisito mencionado en el artículo 1248, consiste en la obligación de todos los autores, traductores y editores, de poner su nombre, la fecha de la publicación, y la advertencia de gozar de la propiedad por haber hecho el depósito de los ejemplares, en lugar y forma conforme al Código. En el caso de las obras fotográficas un ejemplar se debe depositar en el Archivo General (Archivo General de la Nación), y otro en la Escuela de Bellas Artes (Academia de san Carlos). Razón por la cual en la actualidad, tanto el AGN como la UNAM conservan colecciones de dicho material. Se puede suponer que una imagen firmada pero sin advertencia sobre la propiedad no fue registrada, o se omitió el dato por alguna razón.

En el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública se crea un registro, donde se asienta las obras que se reciben, y se publica en el Diario Oficial cada tres meses; así como en la Recopilación de Leyes, Decretos y Providencias de los Poderes Legislativo y Ejecutivo de la Unión, de forma anual, y en el Boletín de Instrucción Pública. En las imágenes anteriores mostramos la fotografía nº "412 D. Ramón Corral, Vicepresident of Mexico", con la leyenda: "Es propiedad asegurada. Dic 14, 1904. C. B. Waite. Foto." Así como su registro publicado en la Recopilación de Leyes...

Una de las complicaciones que conlleva la asimilación de la propiedad literaria y la propiedad común, es que la última es prescriptible, pero el derecho que del prestigio y la honra dimanan es permanente.

Esto quiere decir que de acuerdo al Código Civil de 1884, la prescripción física opera a los 10 años.


La imagen de C. B. Waite, "663 Gen. Porfirio Díaz President of Mexico", registrada el 14 de diciembre de 1904, para el 15 de diciembre de1914 pasaría a ser del dominio público. Pero C. B. Waite tiene el derecho que se respete su nombre como autor, por lo tanto su honra y prestigio.

Imagínense si en la trasmisión de una estación radiofónica o en la portada de un disco de música escucháramos o leyéramos según el caso: “Sinfonía nº 9 Coral, basada en el texto del poeta Schiller, la alegría” y nada más; un musicólogo o aficionado a Beethoven diría: “porqué no se menciona al autor…

O sí en una librería encontráramos un volumen con el título “El ingenioso Hidalgo de Don Quijote de la Mancha”, seguidamente “Biblioteca del Congreso de la Unión”, y en ninguna parte encontráramos el nombre del autor: Miguel de Cervantes Saavedra…


Este trato sí lo encontramos repetidas veces hasta la actualidad con los fotógrafos Mexicanos de finales del siglo XIX y principios del XX, no solo con los que legalmente protegieron sus derechos, también los que con una firma abalaban por su nombre el prestigio de su trabajo. En una publicación posterior a 1901 a parece una imagen muy semejamte a la fotografía de Waite, a su pie se lee: "General Diaz as commander in chief of the mexican army. from a painting when he was sixty-five years old". El hecho de provenir de una pintura es más valioso que saber que procede de una fotografía...

Como en las obras de arte resultan en realidad dos beneficios, el proveniente de la venta del original y el de las reproducciones, en el caso que el titular de los derechos lo desee, puede enajenar ambos de forma conjunta, o independiente, o reservarse alguno. Esta posibilidad dio origen a controversias desde un principio, cuando no se especificaba claramente los límites en los contratos; pero en el Código Civil de 1884 se deja zanjado el asunto en artículo 1198: “el que adquiere la propiedad de una obra de arte, no adquiere el derecho de reproducirla si no se expresa así en el contrato…”

Por eso, donde conocemos que Emiliano Zapata Salazar, paga mil pesos a Heliodoro J. Gutiérrez por la realización de un estudio fotográfico, H. J. Gutiérrez registra las imágenes, pues el derecho de reproducción lo mantiene él.

Esto nos da otro problema; cuando hablamos de obras artísticas como una pintura o escultura, no hay problema para diferenciar una obra común de una artística, aunque podemos ponderar diferencias en el valor artístico. Pero quien califica cuando una fotografía es artística o no…de hecho tardo tiempo en que la fotografía fuera aceptada como una expresión artística, y no una mera copia mecánica de la realidad. En 1911 se realizo en México la primera exposición fotográfica, realzando las cualidades artísticas de este medio de expresión.


El general Porfirio Díaz, obra firmada por el pintor barcelonés José Cusachs en 1901, cuadro que se encuentra en la actualidad en el castillo de Chapultepec, ciudad de México; mismo que mencionamos anteriormente, y como veremos más adelante la fotografía de C. B. Waite era anterior a la fecha de su registro en 1904, y sirvio de modelo a Cusachs.

He aquí la importancia de la forma en que los Fotógrafos hacen sus registros. No es lo mismo al que se llama: “Señor”, o “de profesión fotógrafo”, o el fotógrafo que a sí mismo o la autoridad lo nombra como “Artista fotógrafo”.

Entre 1900 y 1909 solo F. L. Clarke y H. J. Gutiérrez tienen el calificativo de “Artista fotógrafo”, ante el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública.

El Código Civil hace otra salvedad sobre la propiedad, se estima como autor al que mande hacer una obra a sus expensas, salvo convenio en contrato, y declara también que el artista que ejecuta una obra mandada hacer por determinada persona, pierde el derecho de reproducirla por un arte semejante. Dado que Cusachs, no registra los derechos de reproducción de su cuadro, y que Waite lo hace sobre su fotografía, indica dos cosas, o a Cusachs no le importaba, o Waite tenía precedencia.

En el caso del fotógrafo Aurelio Escobar Castellanos, como empleado de H. J. Gutiérrez perdía sus derechos de reproducción sobre el material que producía, caso similar el de Agustín V. Casasola como empleado de diferentes diarios y revistas. Pero sus derechos como autores en su honra y prestigio se mantienen.

Esta es la razón por la cual los medios impresos empiezan a darles crédito a los autores de las fotografías, no es una graciosa concesión. Una publicación con prestigio, lo ve incrementado al contar con plumas y fotógrafos con prestigio; las publicaciones al dar crédito a los fotógrafos simplemente aceptan una realidad, el lugar social que el fotógrafo había adquirido.

El Universal Ilustrado, no puede ser más claro, el 28 de septiembre de 1917 publica: “los Sres. Fotógrafos de toda la República: suplicamos nos envíen fotografías artísticas de bellezas de la región donde tengan establecidos sus talleres, a fin de publicarlas…”; a cambio, el autor obtendría reconocimiento nacional gracias a la amplia circulación de la revista.


En otra revista (por desgracia desconocemos el título de la revista) publicada en 1901 se presenta la fotografía de Waite, pero recortada de manera de eludir el titulo y la firma, que en la fotografía registrada son notorios. Aun más en detrimento de los fotorreporteros, es la circunstancia que no hay propiedad literaria en los periódicos políticos, y su contenido pasaba a ser de dominio público al momento de publicarse. Excepción hecha cuando una fotografía con propiedad artística literaria previa, es concesionada para la publicación, y es expresa la propiedad del titular; mecanismo usado por las agencias fotográficas.

Por la evidencia gráfica presentada podemos intuir que C. B. Waite tomo la fotografía para que Cusachs trabajara sobre ella, y a partir de entonces empezo a tener problemas con los derechos de reproducción, terminado por registrar la imagen tres años después.

Este punto es relevante en cuanto al trabajo de Agustín V. Casasola, como fotorreportero, gran parte de sus trabajos publicados, siempre han sido del dominio público, y ninguna persona física o moral puede pretender tener derechos de propiedad sobre ellas, para la exclusividad en su reproducción. Y explica porqué entre 1900 y 1909 ningún fotorreportero registra ni una sola imagen.

Sin embargo llegamos a otra complicación, en la actualidad un libro o revista registra los derechos de autor ©, de su contenido y pone una leyenda del tipo: “Este libro no puede ser fotocopiado, ni reproducido total o parcialmente, por ningún medio o método sin la autorización por escrito del editor”. Siendo que si usa imágenes del dominio público, estas no pueden ser registradas de nuevo, y continúan siendo del dominio público. En algunos caso encontramos otra leyenda del tipo: “La reproducción, uso y aprovechamiento por cualquier medio de las imágenes pertenecientes al patrimonio cultural de la nación mexicana, contenidas en esta obra, está limitada conforme a la Ley Federal sobre monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y la Ley Federal de derecho de Autor…” Lo cual es lo correcto, pero no se especifica claramente cuando las imágenes son del dominio público.

Lo que es incorrecto, es cobrar derechos de reproducción por obras del dominio público. Está bien que se cobren comisiones por los gastos de preservación, investigación y difusión del material fotográfico de dominio público, por el alquiler de imágenes para exposiciones, por el trabajo de digitalización o reproducción, reitero por “el trabajo de reproducir”, pero no por derechos de reproducción. Y mucho menos que se de crédito a la colección de fulanito de tal, o archivo o biblioteca “X”, y al fotógrafo ni siquiera se le nombre como “anónimo”, aun cuando en la imagen es visible la firma.

Cuando revisamos las fichas bibliográficas en un libro, nos dicen: el autor, el título, la fecha de impresión, el editor, pero nunca nos dicen de que biblioteca lo sacaron, o en que librería lo compraron, entonces por qué se da este trato a los fotógrafos, que no solo nos proporcionaron de recuerdos, de obras de arte, sino de documentos históricos irremplazables.


En otro espacio hablaremos de las falsificaciones y el delito de fraude, de acuerdo al mismo Código Civil de 1884, pero por último mostramos un par de tarjetas postales, la primera editada por J. G. Hatton, México nº 3359, con sus diferencias obvias se trata de un dibujo realizado sobre la imagen de C. B. Waite. Se encuentra fechada 25 septiembre 1905. La segunda al final del texto, es un fotomontaje, la fotografía de Waite se sobrepone a una vista del castillo de Chapultepec, con buen factura, aunque se pueden diferenciar los puntos de vistas diferente de ambas tomas. El editor marca la postal con las iníciales CBM, dentro de un trébol boca abajo, posteriormente se remarco con el nombre de otro fotógrafo: Fred Lockley...

C. B. Waite a lo largo de los años trabajando en México hizo buenos negocios, no entendible simplemente por la venta de fotografías originales, la mayor parte de ellas sirvió de modelo directo, o con algunas modificaciones, tanto en apariencia como por los procesos de reproducción para distribuirse masivamente como tarjetas postales. El interés de C. B. Waite por mantener un volumen elevado de imágenes protegidas por la Ley, le implicaba buenos dividendos por los derechos de reproducción, permitiéndole comprar a la margen del río Coatzacoalcos una propiedad de 517 hectáreas, por ejemplo. Y poder enfrentar juicios por fraude o plagio si hubiese sido necesario, claro sí se enteró.


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